
más tiras en www.rodera.net
El aprobado es yo y mis circunstancias
Camino hacia el lugar del examen y recorro mentalmente las prácticas de los últimos días. Han sido bastante lamentables y me inclino a pensar que lo que se avecina es un pesado trámite previo al suspenso. De todas formas estoy relajado mientras espero.
Pasan unos minutos. Aparece mi tutor y me dice que vaya hacia el coche. De nuevo voy el primero. Un tipo de pelo largo y cara agradable nos recibe antes de llegar: es el examinador. Un “buenos días”, una firmilla y le doy al contacto. Arrancamos y rodeamos el parking del lugar. Evito los baches y modero la velocidad por la cantidad de coches de autoescuela que hacen el grillo por ahí. “Salimos a la izquierda”. El tipo me da ordenes concretas y me trata con familiaridad, así que estoy bastante tranquilo.
Continuamos y todo va como la seda. Nos aproximamos a una rotonda y ya empiezo a flaquear. “Putas rotondas”, pienso. Cedo el paso, arranco con decisión y salgo indicando y observando por los espejos. Desde luego esa maniobra fue de libro, no recuerdo haber hecho una mejor antes.
Seguimos recto, derecha, cambio de sentido (otra perfecta), derecha de nuevo (cediendo paso varias veces a peatones). “Ahora busca a la derecha un sitio para aparcar”. En ese momento estoy un poco nerviosillo. Veo un sitio bastante decente. Intermitente, aproximación, frenada, marcha atrás, giros de volante y lo meto casi perfecto. “En cuanto puedas salimos”. Arranco observando e indicando con calma, pero sigo en ese punto en que los nervios te mantienen alerta sin llegar a bloquearte. Ahora me toca un tramo de pendiente pronunciada ascendente y con bastante tráfico. Los coches están en doble fila a su bola y los sorteo lo mejor que sé hacerlo, intuitivamente. Los semáforos y las intersecciones amenazan a cada paso. Yo no conduzco el coche sino que formo parte de él, en un estado de simbiosis hombre-máquina.
Seguimos un rato más y toca otra rotonda. “Hoy es el día en que me enfrento a mis fantasmas”, pienso. “Putas rotondas”. Parece que lo he hecho bien y continuamos con una incorporación a Lavedra con posterior salida hacia la estación de autobuses. Seguimos recto y escucho: “Haz una parada a la derecha en cuanto puedas”. Paro e inmovilizo el coche. El examinador sale del coche sin decir ni mú. El “coche escoba” para detrás y la gente sale con cara de asombro como diciendo: “¡qué pro es este tío!” Entro de nuevo en el coche, en el asiento del copiloto, y el tutor me dice: “Estás aprobado, lo has hecho muy bien”. Ha sido el examen perfecto. Le digo que la cara amable del tipo me tranquilizó bastante. “Pues este examinador es de los que no te pasan ni una, aunque es justo; si sabes apruebas”.
De vuelta a casa pienso en que el aprobado no sólo se debe a mí sino también al tipo que se ha sentado detrás en el examen. Si hubiese sido el de la otra vez (tipo con cara de sargento de hierro), hubiese estado más acojonado. Y sin embargo este era más estricto, por lo visto.
Aunque no lo parezca no me quiero echar laureles, pero tengo que ser justo conmigo mismo y deciros que lo hice de puta madre.
El cine en la televisión generalista está de capa caída. Tal vez sea caro, no tengo la menor idea; lo cierto es que vivimos en la era de las series y los reality y los late show, que seguramente serán más rentables. Pocos programas se atreven a emitir películas que no sean los trillados títulos que todos conocemos.
Por fortuna La 2 apuesta por algunos programillas como “Off Cinema” o “Versión española”.
Ahora se le suma Cuatro con “Hazte un cine”, que se estrenó la pasada semana con “El silencio de los corderos” y que promete con estrenos de “clásicos modernos”. En el anuncio del programa vi títulos muy interesantes como “Fargo”, “Toro salvaje”, “El apartamento”, “Atraco perfecto”, “La noche del cazador” o “El diablo sobre ruedas”.
El inconveniente es que el programa se emite a las 00:00 y, claro, entre anuncios y tal pues…vete tú a saber a que hora terminamos.
Cuatro apuesta por el entretenimiento con series interesantes como House, The closer o Médium pero tiene que “echarle huevos” y tirar de filmoteca.
Antes decía que vivimos en la tele del reality y el late show y todas esas giliflauteces. El problema no es que existan estos programas sino que la programación se sature de ellos.
Se habla de que la televisión impone su criterio y el espectador se traga lo que le echen. No creo que esto sea del todo cierto.
Si yo hiciese un canal exclusivamente con informativos al estilo de La 2, documentales y cine pues seguramente no tendría audiencia suficiente para mantenerme a flote. Si todos los canales fuesen así, seguramente descendería la proporción de televidentes y se buscaría otra clase de entretenimiento en otros medios. Debemos entender que no todos tenemos los mismos gustos; y eso es sano. Sin embargo tampoco creo que el gusto general se nutra de la basura televisiva, sino que debe existir un punto medio de equilibrio que satisfaga a todo el mundo y se base en el principio de la calidad.

Hubo sorpresa. “Crash” es la mejor peli según la Academia de Hollywood. Para mí por lo menos es una sorpresa que raya la locura porque no me parece que tenga una calidad cinematográfica como para competir con “Buenas noches, y buena suerte” o “Brokeback mountain”, o incluso “Múnich”. Sí, el contenido es bueno; la exposición, las ideas del guión, pero el formato de la presentación me falla. El cine sigue siendo imagen y debe ser fiel a ella y cuidarla hasta el punto de prescindir de lo accesorio.
Es cierto que todas eran buenas pelis (”Capote” todavía no la he visto), pero creo que yo se lo hubiese dado a “Buenas noches, y buena suerte” principalmente porque es una peli más “redonda”; una combinación muy equilibrada de guión, cinematografía, interpretación,… “Brokeback mountain” en cambio falla al principio y, aunque destaca el colosal talento de Ang Lee, no me parece que sea tan “completa” como la obra de Clooney. Sin embargo se habla de que Hollywood todavía no está preparado para premiar un “film de homosexuales”.
Ang Lee merecía el de mejor director y se lo llevó. Así de fácil.
El premio al mejor actor fue para Phillip Seymour Hoffman al que todavía no puedo juzgar en su papel de Truman Capote, pero por lo que dicen se lo merecía.
Reese Witherspoon fue premiada como mejor actriz por “En la cuerda floja” y, aunque todavía no he visto las actuaciones del resto de nominadas, por lo menos puedo decir que les puso el listón notablemente alto.
En este último punto también se critica a la Academia porque se dice que Felicity Huffman lo merecía por “Transamérica” (peli de transexuales).
Otros premiados fueron George Clooney como actor de reparto por “Syriana” y Rachel Weisz como actriz de reparto por “El jardinero fiel”. La mejor peli extranjera fue la sudafricana “Tsotsi” y el Oscar honorífico para Robert Altman.
En definitiva, “Crash” sumó tres Oscar (guión original, película y montaje) y “Brokeback Mountain” lo mismo (director, guión adaptado y banda sonora). Los Oscar han estado reñidos, pero la contienda fue exageradamente favorable a “Crash” y deshonesta con “Buenas noches, y buena suerte”.
Se presentaron películas no habituales en los premios de la Academia norteamericana, con temáticas sociales y de actualidad, además de una calidad bastante por encima de otras ediciones. El resultado es el éxito compartido, que siempre es sano. Sólo espero que esto sea el comienzo de una apuesta por un cine más independiente y de mayor calidad.

El repaso a una vida de adicción a las pastillas y el country sintetizan la historia de Johnny Cash durante los cincuenta. Este mítico cantante norteamericano recientemente fallecido se refleja en la película en la carne de Joaquin Phoenix, acompañado por Reese Witherspoon en el papel de June Carter (la amante de Cash). A esta actriz ya la habíamos visto en pelis como “Una rubia muy legal” (que por cierto me hizo bastante coña aunque la mayoría dicen que es una mierda de las que hace historia)
Personalmente desconocía las canciones de este individuo pero he de reconocer que títulos como “I walk the line” o “Jackson” suenan realmente bien.
Pero si hemos de destacar algo además de la música son las interpretaciones de Phoenix y Witherspoon que mantienen a flote una realización bastante irregular. Por cierto que Phoenix interpreta él mismo las canciones. Dudo que Phoenix consiga el Oscar pero tal vez su compañera de reparto tenga posibilidades.
Buenas noches, y buena suerte.
“Buenas noches, y buena suerte”; ¡bravo!

En plena Caza de Brujas encabezada por el senador McCarthy el periodista Edward R. Murrow utiliza su programa “See it now” para arremeter contra las acusaciones infundadas y los métodos anticonstitucionales de la “lucha contra el comunismo”.
Debemos recordar que en aquella época el Comité de Actividades Antiamericanas acusaba de comunista a cualquiera que tratase con personas o estuviese afiliado a ideas que se saliesen del guión pautado (la mayor parte de las veces nada que ver con el comunismo). Una persona que tuviese amistad con un activista de derechos civiles, por ejemplo, podía ser acusado de “comunista”.
Esta psicosis al “terror rojo” llevaba ante el Comité a personas denunciadas anónimamente, sin pruebas de ningún tipo, que se enfrentaban a perder su empleo e incluso a ser encarceladas.
George Clooney dirige esta brillante peli con destreza y sabiduría. El resultado es un filme intenso con aire documental en que sumerge al espectador en los estudios de la CBS de aquellos años 50. La verosimilitud viene también de la mano de las interpretaciones, especialmente de David Strathairn que en mi opinión es un serio merecedor del Oscar al mejor actor. Otros aspectos importantes (guión, fotografía,…) encajan perfectamente en la tónica general de la película.
El periodismo comprometido y veraz ante el recorte de derechos fundamentales o el uso responsable del medio televisivo son los ejes temáticos que se tratan. Se puede decir que es una cinta necesaria hoy en día, en que el discurso de Murrow está de plena actualidad en cualquiera de los medios (televisión, cine, prensa,…) y la política (especialmente norteamericana) que, con la excusa del terrorismo, se acerca peligrosamente al mccarthismo más virulento.
En palabras de Murrow:
“Este aparato puede enseñar e iluminar, no sólo entretener y aislar. Si no, sólo es una caja de cables y luces”
“Nos autoproclamamos los defensores de la libertad donde quiera que la siga habiendo en el mundo, pero no nos es posible defender la libertad afuera si la descuidamos en casa”
Clooney demuestra que es algo más que “una cara bonita”: ¡bravo!
Puntuación: 8.2
Crónica de un suspenso anunciado
El día en que me iban a suspender era hoy.
Una mañana de las más frías y despejadas. Vapor y nervios a la espera del examinador. Acabo de hacer una práctica de conducir y estoy bastante sereno.
Un tipo con cara de pocos amigos se acerca a mi tutor de prácticas e intercambia unas breves palabras. El tutor me mira y hace un pequeño gesto con la cabeza. Es la hora y voy de primero al examen.
Me acomodo en el asiento y ajusto los espejos. Los minutos que pasan hasta que entran en el coche se me hacen insoportables. Por fin entran, pero aún tengo que firmar papeles que se suponían firmados (como el de mi expediente). El ambiente relajado del coche se convierte en un instante en un infierno de burocracia donde mi firma navega temblequeante e indecisa. “Bien, todo en orden, vamos allá”, dice el examinador.
Echo una última mirada a mi tutor que esboza una sonrisa como diciendo ” bienvenido al matadero”.
Piso el embrague y giro el contacto; marcha, intermitente, volante, freno de mano, espejo lateral…todo es uno en mi cabeza.
Salgo con calma del parking en que estamos y sigo las indicaciones que me dan desde el asiento trasero. Todo va bien.
“Si no te digo nada tú sigues recto” (”vale, vale”, pienso). “Si no te digo nada tú sigues recto”, me repite (”¿por qué cojones me repite esto otra vez?”, vuelvo a pensar). Una flecha en mi carril indica a la izquierda. Mierda!, pero aún estoy a tiempo de rectificar. Intermitente, espejos y un giro in extremis en que casi piso la línea continua. Por el retrovisor interior veo el rostro severo que anota algo. “Joder, ya la cagué”. “A la derecha ahora”, dice.
Me meto en un nuevo parking con un asfalto lamentable, pero por lo menos sigo en la brecha. Continúo bordeando el parking y me estoy relajando.. ¡¡Brum!! “Joder, vaya bache. ¿De dónde coño ha salido?”. Mi tutor le comenta algo para distraerlo; parece que no ha pasado nada.
Salimos del parking y enfilo una carretera. Un STOP se refleja en el suelo y me detengo. Miro a un lado; nadie. De frente viene un coche pero aún tengo tiempo. Me lo pienso un poco pero entro a saco. “Creo que de esta he zafado” (¡qué ingenuo!) Avanzamos unos metros más. De repente escucho una frase que todavía se repite en mi cabeza: “Para delante de ese camión”. “Hay que fijarse en los STOP”, me dice el tutor.
“¿Pero qué pasa ahora?, ¡¡ha sido un STOP impecable!!”, un torrente de preguntas me arde en la cabeza.
Me explica que venía un coche demasiado próximo a la intersección y que me metí igualmente. Le respondo que eso no es cierto, que tenía margen de sobra. Intento insistirle al examinador, pero es inflexible. Estoy suspendido y no hay marcha atrás. Salgo del coche dando un portazo y me cago en los antepasados y futuras generaciones del examinador. Pronto la ira se transforma en resignación. Una segunda oportunidad me espera y no pienso fallar.

James Braddock es un prometedor boxeador aspirante al título que ve truncada su carrera en los años de la Gran Depresión. Aquejado por las lesiones debe sobrevivir trabajando de estibador en los puertos. Tras una temporada en blanco le proponen cerrar su carrera contra un serio aspirante al título. Lo que parece ser una despedida no es más que el comienzo de una fulgurante carrera a lo más alto.
La prototípica película americana de “somos la tierra de las oportunidades” dirigida por uno de sus realizadores más estándar, Ron Howard (”Un, dos tres…splash”, “Apolo 13″, “Una mente maravillosa”, “El código Da Vinci”…) Russel Crowe encarna al protagonista aceptablemente bien y Reneé Zellweger interpreta a su queridísima esposa de forma más bien discreta.
Por lo demás, combates en el ring y una orquestación que grita a la oreja: “al margen de todos nuestros defectos, ¡qué gran país somos!”. En conjunto se deja ver, pero yo sigo preguntándome ¿por qué le dieron a Howard un Oscar por “Una mente maravillosa”?.
Puntuación: 5.6

El pasado 19 de febrero se entregaron los premios que cada año (como todas) otorga la academia británica. La estatuilla consiste en un careto del Ministro de Trabajo, Jesús Caldera.
Triunfó, como era de esperar, “Brokeback Mountain” y su director Ang Lee con cuatro premios en total. “Capote” se llevó el de mejor actor protagonista y “Crash” guión original y actriz secundaria.
Alejándonos de la esfera norteamericana destacó el fracaso de “El jardinero fiel” (sólo una de las diez nominaciones) y algún premio que otro que le cayó a “Memorias de una Geisha” y “En la cuerda floja”. “Orgullo y prejuicio”, una de las producciones británicas del año, consiguió el reconocimiento de su director Joe Wright.
Podeis ver la lista de premiados y nominados aqui.

Este ya es un estreno de hace tiempo, pero la pillé ayer en el videoclub porque salía la Scarlett Johansson (para que nos vamos a engañar)
La peli nos sitúa en un futuro cercano (2019 creo), en unas instalaciones aisladas del exterior donde viven y trabajan (sintetizan proteínas o algo así) un montón de personas bajo control absoluto (control de alimentación y salud exhaustivo). En teoría este centro les protege de una supuesta contaminación exterior que ha borrado del mapa a la humanidad. Cada cierto tiempo se celebra una loteria en la que los afortunados viajarán a “La isla”, una especie de tierra prometida de la que mana leche y miel.
La realidad: Todos ellos son clones adultos de personas del mundo exterior que necesitan algún órgano o transplante para continuar viviendo, al módico precio de 5 millones de dólares. Que te toque la loteria no es más que una sentencia de muerte; el viaje a la isla se reduce a uno al hospital.
Ewan McGregor y la Johansson son dos de estos clones que, por supuesto, sienten cierta atracción (la gente guapa ya se sabe…). McGregor comienza a hacerse preguntas y a cuestionar la realidad que se les impone. ¿Por qué continúan apareciendo supervivientes de la contaminación? ¿Qué finalidad tiene ese trabajo de laboratorio?… La curiosidad le llevará a descubrir la verdad.
A partir de ahí la peli sigue el mandamiento de Hollywood: “si te quedas sin ideas destroza unos cuantos coches a base de explosiones y tiroteos a diestro y siniestro; pasados unos minutos la gente olvidará lo que está viendo y podrás resolver la trama de cualquier forma que se te ocurra”. Pues eso, así es a lo largo de la restante hora y pico a excepción de algún descanso para tomar aire y charlar un poco. Aunque no es de extrañar que el director de pelis como “Armaggedon”, “Pearl Harbour” o “Dos policías rebeldes” esté un poco obsesionado con las explosiones y el fuego cruzado.
Definitivamente un intento fallido y burdo de emular a “Gattaca” (peli muy recomendable).
Puntuación: 4.6